El héroe y el heroísmo

Este texto es un resúmen de algunas partes del libro El héroe y la excelencia.

Su autor es Eugenio Gil Borjabad.

EUROPA89  tiene el rogullo de  informar sobre una conferencia impartida por Eugenio Gil y cuyo texto copiamos del blog todofluyetodofluye. Este es el texto:

Buenas tardes a todos y gracias por vuestra presencia.
Diciembre de 2011: los periódicos recogieron la noticia de que España se encuentra a la cabeza del mundo en obesidad infantil. El porcentaje de obesidad está en 35% en USA y 25% en Europa. La media de horas de TV está en 4-5 USA y 3-4 Europa. Nuestra forma de vida ultramoderna tiene mucho que ver con el sofá, la cerveza, la televisión y poco más.
Comparemos este modo de vida con el de los atletas espartanos.
Agosto 480 AC. Avanzaban desde el norte 500000 persas. En el desfiladero de las Termópilas les esperaban 300 espartanos, 600 tespios y algunos más. Una patrulla de espartanos y tespios subió a lo alto del desfiladero para ver mejor el despliegue del ejército enemigo. Estaban arriba, en la cima, y, ante ellos, tras la llanura, se extendía una infinita multitud de guerreros persas. Uno de los tespios, del pueblo de Tractis, se dirigió al espartano Diéneces y le dijo:
            —Con la cantidad de gente que hay, cuando se pongan a disparar, la nube de flechas oscurecerá el sol.
Diéneces respondió:
—Mejor, así lucharemos a la sombra.
A diferencia de nuestra forma de vida, la forma de vida clásica tiene que ver con la entrega por la comunidad, con la valentía, con el honor y con la gloria; tiene que ver con el heroísmo.
Ahora nos encontramos en la más absoluta decadencia de la moral y de las costumbres ¿Qué hacer? Hay que regresar a otra forma de vida. Supongamos un árbol al que le ha salido una rama mutante. Esta rama no da lugar a otras ramas, es lisa y se está apoderando de toda la energía del árbol. Pues bien, ahora nos encontramos en esta rama, en este camino de técnica desbordada, de matemáticas, ingles, ordenadores, préstamos, etc. Hay que regresar al tronco del árbol e iniciar otro camino para poder vivir dignamente. Este regreso ha de ser radical: abandono absoluto del modo de vida hedonista y economico actual y recuperación de otra forma clásica de vida. Esto no puede hacerse con una política de cuatro años, la única manera de hacerlo es una revolucion que tiene que durar siglos. La Ilustración ha tardado siglos en manejar la estructura originaria de Europa, todo esto hay que desmontarlo y es una tarea titánica.
Este es el proyecto de Heidegger. Somos el resultado de un manejo de siglos en contra del origen de Europa. Manejo del racionalismo platónico, manejo del cristianismo, manejo del humanismo, del capitalismo, del comunismo… Hay que buscar detrás de la decadencia, detrás de los manejos económicos y técnicos. Hay que regresar al origen más allá de la degeneración. En definitiva, hay que volver a las cosas como son. En el fondo, la filosofía de Heidegger es bastante fácil: dejar que las cosas sean como son. ¿Regreso a que punto? ¿Cuándo empezó a crecer la rama mutante? No es una vuelta al Antiguo Régimen (alianza del trono y del altar), es una vuelta a los griegos, indoeuropeos…
En la conferencia vamos a ver los siguientes puntos:
1. Tipos de héroe.
2. ¿Qué es el héroe y qué es el heroismo.
3. Relación del héroe con lo sagrado.
4. Intervención del héroe en la historia.

2 Tipos de héroe

2.1. El héroe que se entrega por la comunidad
Atenas tenía que pagar todos los años un tributo de 7 jóvenes varones y 7 jóvenes mujeres que se ofrecían al Minotauro en el laberinto de Creta. El Minotauro era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro, encerrado en el laberinto. Teseo se presentó voluntario para ser una de las víctimas con la intención de matar al monstruo. Organizaron la expedición como todos los años. Cargaron el barco con los jóvenes y desplegaron las velas negras, en señal de luto. Egeo, padre de Teseo, le dio a este un juego de velas blancas para ponerlas de vuelta en caso de éxito contra el monstruo. El barco llegó a Creta y, allí, Ariadna, la hija del rey, se enamoró de Teseo y le dio el famoso ovillo de hilo para que no se perdiera. Teseo entró en el laberinto sin armas –a las víctimas no les estaba permitido entrar armadas–,  mató al Minotauro a puñetazos y salió recogiendo el hilo que había desplegado. Se llevó a Ariadna y volvió a casa. Pero se olvidó de poner las velas blancas. Su padre, al ver las velas negras, se arrojó por un acantilado al mar. Por eso al mar de Grecia se le llama ahora mar Egeo.
A esta misma clase de héroes que se entregan por la comunidad pertenecen los 300  de las Termópilas, Hércules, Tyr, Mucio Scaevola y muchos otros.
            El valor predominante en este mito es la entrega por la comunidad. Teseo lucha por los suyos y está dispuesto a dar la vida por los suyos.
Este es el tipo de héroe que más se da en los indo-europeos y el más relacionado con la comunidad popular. Me gustaría hacer aquí tres observaciones. Primera: acercamiento/alejamiento de la entrega por la comunidad a lo sagrado. En nuestros días está bien hacer algo por la comunidad –por ejemplo los voluntarios–, pero no está sacralizado. En las culturas indoeuropeas si estaba sacralizado. El heroísmo no era solo política o moral social, estaba en el nivel espiritual directamente relacionado con el mito. Segunda observación: universalismo/particularismo de la entrega. La entrega heroica por la comunidad no es entrega por todos los hombres en el sentido cristiano, no es amor al prójimo cristiano, es solo por una comunidad concreta y no por otra. Se trata de una visión del mundo no universalista. Tercera observación: el heroísmo crea estructura social. La forma de vida heroica pone en los puestos importantes a los que mejor cumplen las virtudes cívicas, no a los que tienen más dinero. Por ejemplo los reyes romanos, los senadores romanos y el consejo de ancianos de los espartanos (gerousía). El puesto de rey no era hereditario al principio en Roma, elegían al mejor en el sentido de las virtudes cívicas. Los senadores romanos tenían que ser ciudadanos modelo y dar ejemplo de civismo. Los ancianos del consejo eran seleccionados en Esparta a través de un estricto concurso de virtudes. Era del consejo de ancianos el que había demostrado heroísmo, entrega por la patria y prudencia. La jerarquía social no era por tanto económica, sino moral. Esto se encuentra también en la República de Platón.
2.2. El héroe aventurero
            Veamos el mito de Jasón y los argonautas. Los mejores entre los griegos se fueron en la nave Argos a buscar el vellocino de oro. Cada desembarco se convertía en una aventura. En el país de los Bébrices, el rey retaba a puñetazos a todo forastero que pasaba por allí. Los argonautas llevaban un campeón olímpico de boxeo y le ganaron. (aventura militar). En la isla de Lemnos, las lemnias se habían quedado sin maridos y solo les permitieron desembarcar si hacían el amor con ellas (aventura sexual). Como necesitaban información sobre la localización del vellociono acudieron a Tracia a ver al adivino Fineo. Allí tuvieron que salvar al viejo de las Harpías que se comían su comida (aventura mágica). Por último, cuando llegaron donde estaba el vellocino, en la Cólquida (dentro del Mar Negro), el rey puso como condición para acceder al lugar donde se encontraban el vellocino y el dragón colocar un yugo a una pareja de bueyes con aliento de fuego y, después, arar un campo y sembrar en él unos dientes de dragón. Medea, hija del rey, proporcionó a Jasón un ungüento mágico contra el fuego. Este embadurnó con él su cuerpo y sus armas y se volvió inmune a los chorros de fuego que exhalaban los bueyes. Sembró los dientes del dragón en los surcos arados con la yunta y se dio cuenta de que, por cada diente, surgía de la tierra un hombre armado que le atacaba. Cogió una piedra y la tiró disimuladamente entre estos hombres. Cada uno de ellos pensó que la piedra la había tirado el otro y se pusieron a pelear entre sí. De esta manera consiguió salvar las pruebas impuestas por el rey. Después, accedió donde estaba el vellocino custodiado por el dragón. Medea durmió al dragón con ensalmos mágicos y pudieron llevarse el tesoro.
Héroes aventureros los hay a cientos: Jasón, Hércules, Cu Chulain, Odiseo, el Cid, los almogávares, los conquistadores….
Es común a todos ellos que tienen que superar dificultades peligrosas de todo tipo: geográficas, militares, mágicas…  Este mito muestra sobre todo los valores de la aventura, la acción y superación de peligros.
Un aspecto importante a resaltar en el héroe aventurero es la iniciación. La enseñanza moderna consiste únicamente en habilidades mentales desconectadas de la vida, se mueve casi exclusivamente en la teoría y en la inteligencia dejando de lado la práctica y la voluntad. La enseñanza tradicional iniciática consiste sin embargo en superación de pruebas reales (no teóricas) sin auxilio de nadie, lo que implica solución de problemas prácticos y ejecución de la voluntad y de la acción. Y esto es precisamente lo que ocurre con la aventura. En la aventura hay que resolver imprevistos, tomar decisiones y actuar. El aventurero tiene que ejercitar la voluntad y la acción en situaciones reales. Salir a la montaña por ejemplo es aprender a apañárselas por sí mismo y educar la voluntad.
2.3. El héroe guerrero
            El tercer tipo de héroe es el héroe guerrero. Un ejemplo puede ser el combate de Héctor y Ayax en la Ilíada. Era por la tarde. Las tropas griegas y troyanas estaban a punto de encontrarse. Solo había 30 o 40 metros entre los dos ejércitos. Antes de que las dos filas de vanguardia se enfrentaran, Héctor se adelantó, se puso en medio y retó a un duelo al mejor de los aqueos. De entre las filas de los griegos salieron Diómedes, Ayax, Idomeneo, Ulises, Meriones y algunos otros. De manera que tuvieron que echarlo a suertes, metieron sus señales en el casco de Agamenón y salíó la señal del gigantesco Ayax. Ayax y Héctor se presentan frente a frente. Primero, Héctor arroja su lanza y traspasa el escudo de Ayax hundiéndose en el vacío. Después Ayax hace lo mismo y la lanza traspasa en el escudo de Héctor sin consecuencias. Ambos arrancan las lanzas de sus escudos y se arremeten furiosamente hasta que las destrozan. A continuación se atacan con piedras. Cuando están a punto de sacar las espadas, se presentan los heraldos anunciado la noche y tienen que dejar de pelear. Héctor regala a su enemigo su espada y Ayax regala a Héctor su cinturón.
            Ejemplos de héroes guerreros los hay a cientos en todas las culturas europeas. Diómedes, Aquiles, Sigfrido, el Cid, Cu Chulain… Muchas veces el héroe guerrero coincide con el héroe aventurero.
            La pelea de Héctor y Ayax desborda deportividad. Los valores más característicos del héroe guerrero indoeuropeo son la valentía el honor y la gloria. Estos valores se encuentran con el mismo significado e incluso con las mismas palabras en el Rig Veda, en la Ilíada y en algunos otros textos, lo que lleva a los lingüistas a los indo-europeos originarios.

3 ¿Qué es un héroe y qué es el heroísmo?

¿Qué tienen en común todos estos tipos de héroe? ¿Qué es un héroe?
            Todos estos actos heroicos tienen en común la areté: la excelencia. Supongamos un alpinista que intenta el K2 y no lo consigue. Es un aventurero, pero no un héroe. Si lo consigue, además de aventurero, es héroe. El héroe tiene que alcanzar algo muy difícil. La definición de Fernando Savater dice que  héroe es el que logra la excelencia. Héroe es el que hace lo que los demás saben que deben hacer pero no son capaces de llevarlo a cabo.
Pero hay una objeción, no toda excelencia es heroica, por ejemplo los científicos son excelentes en método y en inteligencia, pero no son héroes. Les falta algo típico del héroe clásico: el peligro. No es héroe el que resuelve el problema con la calculadora. Sí es héroe el que resuelve el problema con un dragón delante.
Todavía no es suficiente con la excelencia y el peligro, hay otra objeción. Por ejemplo los mártires cumplen algunas virtudes de manera excelente y están en peligro, pero son pasivos, se sientan a rezar mientras los echan a los leones. Ponen la otra mejilla y perdonan a sus enemigos. Les falta algo otra característica del héroe clásico: la lucha y la acción. No es héroe el monje que se disuelve en el Nirvana. Sí es héroe el que lucha con el dragón. Héroe es que hace las cosas de manera excelente, en situación de peligro y luchando por ellas. Tres características esenciales del héroe: excelencia, peligro y lucha.
Distinguimos entre héroes mayores –dioses, hijos de los dioses– y héroes menores –humanos–. La vida de los héroes mayores obedece a unas pautas regulares que podemos resumir de la siguiente manera.
Ya en la niñez los grandes héroes dan muestras de sus cualidades. Por ejemplo Hércules, todavía bebé, mata a dos serpientes. Teseo con 7 años está dispuesto a enfrentarse con un león. Un día, al pasar por la esuela donde estudiaba Teso, dejó la piel en el suelo sobre unos cojines, de tal manera que parecía un león vivo. Los niños se asustaron y huyeron. Solo Teseop cogió una espada y se fue a por el león. Lo mismo ocurre con Cu Chulain y con otros.
En la adolescencia y juventud solo piensan en aventuras y en guerras. Los padres son incapaces de deternerlos, son activos y rebeldes. Hércules le dio con un taburete al maestro en la cabeza. Odiseo por ejemplo dice:
“Pero Ares y Atenea pusieron audacia en mi alma …
jamás en mi espíritu prócer pensaba
en la muerte: el primero en saltar, abatía con mi lanza
al contrario, incapaz de escapar a mis piernas veloces.
Y tal era en la lucha, más no me gustaba el trabajo
ni el cuidado de casa y familia que da hijos ilustres.
Mi pasión eran siempre las naves, los ágiles remos,
las hazañas de guerra, las picas pulidas, las flechas,
instrumentos de muerte que infunden terror en los otros” Homero, Odisea, XIV, 216-226
En esta época suelen estar auxiliados por algún maestro iniciático que a veces tiene características totalmente míticas, como el centauro que educó a Aquiles. Enseguida comienzan las iniciaciones. Por ejemplo CuChulain tiene que matar al perro de Culán. Teseo tiene que sacar la espada debajo de la piedra. El rey Arturo tiene que extraer la espada de la piedra…
Después llegan las hazañas principales y la prueba iniciática máxima, muchas veces representada por la lucha con un dragón. Por ejemplo el combate de Indra con el dragón Vritra en el Rig Veda. Vritra era una serpiente gigantesca acostada a la salida de las montañas que impedía la salida del agua y por tanto la vida. Indra la mató con el rayo, liberó las aguas y regeneró el mundo. El acto heroico máximo es una regeneración del mundo.
Al final puede haber una muerte heroica, aunque no consiga el objetivo. También puede haber una vuelta triunfante como ocurre con el ritual del carro de triunfo romano. Y también puede haber una vuelta sin éxito. El héroe vuelve a su comunidad, pero esta está degenerada y le da la espalda.
¿Qué es el heroísmo? ¿Cuál es la moral del héroe?
El heroísmo viene definido por los siguientes grupos de valores y de virtudes:
Primer grupo: el honor y la gloria. Segundo grupo: lucha, vitalidad, voluntad, esfuerzo, acción, entrega… Tercer grupo: prudencia, justicia, valentía y templanza. Cuarto grupo: riesgo y peligro. Quinto grupo: nobleza. Sexto grupo: libertad.
            La lista no es completa, hay que añadir más valores, pero sí refleja lo más característico del heroísmo
Los valores del primer grupo –honor y gloria– se encuentran en el Rig Veda, en la Ilíada, en los germanos y en los celtas, son originarios indo-europeos. El honor interior es la elevación del hombre como consecuencia de llevar a cabo las virtudes. Dicho de otra manera, es la elevación que se consigue con el deber cumplido. El honor exterior es el reconocimiento que los demás hacen por esto. Supongamos a un perseguido político que lo han echado de su país y que ha vuelto de incógnito. Este hombre se encuentra un día con un niño que está patinando sobre el hielo, el hielo se quiebra y el niño se hunde en el lago. El perseguido se tira a por él y lo salva con riesgo de su propia vida. Pero no se lo dice a nadie, ni le da su nombre al niño, porque está ilegalmente en el país. No hay reconocimiento, no hay medallas, no hay honor exterior. Sin embargo tiene un valor y una elevación interior que no le puede quitar nadie. Ese es el honor interior. Antes de que haya honor exterior, tiene que haber honor interior que lo fundamente. España ha sido el país del honor durante siglos, ha sido la nación que más ha conservado este originario valor indo-europeo. Y no hay al respecto diferencia entre Castilla, Cataluña, Valencia, Euskadi…
            Los valores del segundo grupo –lucha, vitalidad, voluntad, esfuerzo, acción, entrega– están ligados directamente o indirectamente a lo fisiológico, no pueden explicarse sin la genética. Etólogos y socio-biólogos han visto una base de los valores humanos en la biología. Los héroes luchan por su territorio, pero esto es algo que ya hacen los leones, los ciervos, los osos … Los héroes luchan por la familia y por la comunidad, pero el cuidado de la familia es algo propio del reino animal. Hasta en los hormigueros hay hormigas soldado. Los héroes luchan por la jerarquía, pero esto es algo que hacen multitud de especies, incluidos los chimpancés. El heroísmo tiene una base natural que luego ha de pasar por la brecha de la libertad. La genética en el hombre no es un determinismo, es un condicionamiento.
La relación entre lucha y excelencia crea una estructura a tener en cuenta en la investigación de los indo–europeos. Dumézil propuso la estructura social de ideología tripartita –sacerdotes, guerreros, artresanos–. Pienso que se puede añadir también la estructura moral lucha-excelencia. Me explico. Homero cuenta en Ilíada 11.784 como Peleo le dice a su hijo Aquiles que tiene que ser siempre el mejor y sobresalir entre los demás. Tenía mucho valor ser el número uno, superarse a sí mismo y superar a los demás. Griegos, indios, romanos, nórdicos y demás valoraban la elevación (excelencia) y luchaban por la elevación. El estilo de vida clásico es un apasionado de la jerarquía (pathos de la distancia de Nietzsche). La moral del héroe es una moral de superación, una moral de lucha por la excelencia.
El tercer grupo -prudencia, justicia, valentía y templanza- son las virtudes cardinales clásicas. Un problema interesante al respecto es la integración de estas cuatro virtudes. Si acudimos a la Ilíada, la valoración máxima es la valentía. Aparecen la justicia y la prudencia, pero de manera secundaria. Si acudimos a Platón, vemos sin embargo que ensalza la prudencia y pone a la valentía en último lugar. Lo mismo harán después algunos tradicionalistas con su típica sobrevaloración de la vía contemplativa y desprecio de la acción. En esta línea, algunos textos tardíos del Mahabharata llegan a decir que los guerreros son imbéciles. Aquí hay un problema de desvaloración del heroismo, propio de las religiones nihilistas. El problema se soluciona, como siempre, acudiendo a la verdad del ser, y el ser es dinámico, cambiante y plural. Jose de Maistre decía que se había encontrado con rusos, franceses e italianos por el mundo, pero que nunca se había encontrado con la humanidad. Los universales no existen en la realidad, solo existen en la mente. Los valores absolutos no existen, cada pueblo tiene los suyos. Hay un texto curioso en la Biblia que habla sobre las estatuas de los dioses griegos. Las estatuas estaban normalmente encima de un pedestal con el nombre del dios. Pues bien, en Atenas había un pedestal sin la estatua del dios encima en la que se leía la inscripción: “al dios desconocido”. Si venía un dios nuevo, no había ningún problema, ya le tenían preparado el pedestal. Lo natural era que los persas tuvieran sus dioses, los griegos los suyos, los egipcios los suyos… La manía de universalizar la moral viene destrozando Eurolpa desde Platón por un lado y desde el judeo-cristianismo por otro. Las elevaciones absolutas de los valores pertenecen a una tradición universalista que no es la originaria de Europa.
Igual que no hay un sistema de valores único para todos, tampoco hay una vía espiritual única para todos. No tiene por qué haber una elevación absoluta de la vía contemplativa o de la vía de la acción. No todas las vías espirituales son iguales. La vía de la acción es la vía de los guerreros, sin despreciar y sin meterse con la vía contemplativa. La vía contemplativa es la vía de otras gentes, sin negar y sin despreciar la vía de la acción. Esto es lo que ocurría con las castas indias. La casta de los brahmanes tenía sus vías espirituales, no obligatorias para los guerreros; la casta de los guerreros tenía sus propias vías, no obligatorias para las demás castas…
            Los valores del cuarto grupo –riesgo y peligro– son condiciones necesarias de la excelencia heroica más que valores. El valor es la superación del peligro. La actitud de la tradición europea originaria ante el peligro es muy característica: si es fácil y cómodo no tiene valor; si hay peligro, aumenta el valor. Cuanto más difícil más divertido. La elevación requiere algún tipo de riesgo. En palabras de Platón: “Todas las cosas grandes son arriesgadas” (forma de vida agónica).
            Por último, el quinto grupo –nobleza– está compuesto a su vez por los valores de autenticidad, fidelidad, generosidad, valentía y justicia.
Todos estos valores que hemos visto son aristocráticos y desigualitarios. El regreso al origen heroico es un regreso a la aristocracia.

4 El héroe y lo sagrado

4.1.Aproximaciones a lo sagrado
            Pero pasemos a la tercera parte de la conferencia “El héroe y lo sagrado”. Necesitamos una caracterización de lo sagrado para ver la relación que tiene con el heroísmo. La definición de lo sagrado es difícil y no es el momento. Simplemente haré un acercamiento que nos lleve a lo sagrado heroico.
Cuando hablamos de lo sagrado normalmente entendemos lo sagrado cristiano por la cantidad de siglos que llevamos con el cristianismo. Por eso hay que hacer una distinción entre lo sagrado cristiano y lo sagrado pagano. Lo sagrado cristiano es trascendente y sobrenatural. Divide el mundo en dos, lo sobrenatural que es la auténtica realidad y lo verdaderamente sagrado y lo natural que es lo material con realidad disminuida. Lo sagrado pagano es sin embargo inmanente y natural. Los dioses de los indo-europeos están relacionados con la naturaleza, son dioses del cielo, del mar, del viento, de la tierra, del sol… En algunos textos griegos se leen incluso frases como “Zeus llueve”. El mundo clásico pre-platónico no distingue entre sobrenatural y natural, solo hay lo natural y lo natural es lo sagrado (physis de Heidegger). Un segundo carácter diferencial es el siguiente. Lo sagrado cristiano es estático y atemporal mientras que lo sagrado pagano es dinámico y temporal. El cielo cristiano es lo eterno, pero lo eterno es una dimensión superior al tiempo, ya no hay tiempo. Por tanto no hay acción (la acción necesita tiempo para desarrollarse). En el cielo cristiano las almas no hacen nada, solo contemplan a Dios. Sin embargo en el Valhala los guerreros siguen luchando. En las Islas de los bienaventurados se hace vida normal y en el cielo de Indra, cuando Arjuna va a pedir armas para la batalla, una diosa se enamora de él. Lo sagrado cristiano es pasivo y no tiene que ver con el heroísmo, lo sagrado pagano es activo y continúa el heroísmo.
            Un acercamiento a lo sagrado es la distinción que hace Mircea Eliade entre lo profano y lo sagrado. Veámoslo a través de un ejemplo. Nuestros objetos son absolutamente profanos, están descargados de sacralidad. Puertas, mesas, sillas, instrumentos… son objetos que se compran, se venden y se tiran y nada más. No tienen apenas relevancia emocional y no tienen ninguna relevancia espiritual. Sin embargo los objetos para los griegos (o cualquier otra postura clásica) estaban sacralizados. La puerta de la casa tenía que ver con un dios, el fuego del hogar con otro, el escudo tenía grabado la cabeza de la Gorgona… Su vida estaba inmersa en lo sagrado. Lo mismo ocurre con nuestros comportamientos y con nuestra cultura en general, están desacralizados. Estamos hechos de esquinas de cemento, nos falta el encanto del mito.
Otro acercamiento a lo sagrado es la observación que Heidegger hace sobre el mundo desencantado y sobre la huida de los dioses. Ahora vivimos en un mundo profano de técnica desorganizada y de finanzas donde se han perdido gran parte de las dimensiones del ser. Prácticamente solo queda la dimensión matemática. Todo tiene que ser calculable, todo tiene que ser vendible. Solo hay matemáticas, inglés, ordenadores y dinero. El mundo está sin poesía. En palabras de Hölderlin y Heidegger: los dioses huyen.
“la decadencia espiritual de la tierra ha ido tan lejos que los pueblos están amenazados por perder la última fuerza del espíritu … en efecto, el oscurecimiento del mundo, la huida de los dioses, la destrucción de la tierra, la masificación del hombre, la sospecha insidiosa contra todo lo creador y libre, ha alcanzado en todo el planeta tales dimensiones…” Heidegger, Introducción a la metafísica, Cap I
Lo sagrado es sin embargo la plenitud y la realidad por excelencia, el origen y la devolución de dimensiones al ser. Si se recuperan dimensiones se recuperan posibilidades y si se recuperan posibilidades se recupera libertad. El pensamiento simbólico del mito clásico nos muestra como, a través de los ritos y de los actos ejemplares, el mundo se renueva. La revolución es renovación de la plenitud.
4.2.El heroísmo y lo sagrado
La vuelta al origen sagrado se lleva a cabo en el mito clásico a través del sacrificio y a través del heroísmo. El acto heroico es algo más que moral social y utilidad, es un puente hacia lo sagrado. Durante el acto heroico, lo divino se encarna en el hombre. Luchar es como rezar.
Avatara es un término sánscrito que significa encarnación de un dios en el mundo. En el cristianismo, hay solo un avatara: Cristo. En el hinduismo, hay múltiples avataras, el más importante de los cuales es Khrisna. En el mundo clásico, hay tantos avataras como héroes. Cada hombre, en cada uno de sus actros heroicos, se convierte en un micricosmos del origen sagrado. La lucha con el dragón ya hemos visto que tenía un sentido de renovación del mundo. En realidad, todo acto heroico lo tiene. El heroísmo es una regeneración desde lo sagrado.

5 Intervención del héroe en la historia.

            Para terminar, vamos a ver como interviene el héroe en la historia.
            Se llama visión lineal de la historia a la estructura temporal del progreso moderno defendida por el sistema. Se propone una utopía de fin de la historia –desaparición de las clases sociales, aumento de la renta per cápita…–, se traza una línea recta desde la actualidad hacia esa utopía y se utiliza toda la energía para conseguir este fin (en el fondo es el esquema de mesianismo bíblico). Bajo esta perspectiva siempre vamos a mejor: el progreso técnico científico conduce a un paraíso. Algunos como Fukuyama defienden incluso que ya estamos en el paraíso. Pero el paraíso no aparece por ninguna parte.
            La visión cíclica de la historia defiende, sin embargo, que hay temporadas de auge y temporadas de decadencia en una sucesión rítmica. Pero hay un problema de libertad de actuación. La decadencia del mundo actual es evidente, ¿hasta cuando?, ¿tenemos que esperar a que pasen los 300000 años del Kali Yuga?, ¿podemos hacer que acabe el ciclo ahora?, ¿tenemos que cruzarnos de brazos?, ¿cuál es la estructura temporal de los ciclos históricos? El Eterno Retorno de Nietzsche da unas pautas intersantes para comprender los ciclos. Supongamos un círculo. Cuando pasamos por un punto del círculo y seguimos el traso, no hay más remedio que volver a pasar por allí otra vez. El hombre está dirigido, no puede intervenir. Es la estructura de los yugas indios, el hombre no puede provocar el ciclo, ni hacer nada. Supongamos ahora una esfera y recorramos desde un punto cualquiera uno de sus círculos. Cuando volvemos al punto de partida, tenemos la posibilidad de empezar a caminar por otro círculo diferente. Podemos crear infinitos círculos nuevos. El hombre ya no está dirigido. Esta es una intervención libre en la historia.
          Tales intervenciones son muy difíciles, porque tienen que cambiar toda la cultura y provocar un nuevo inicio. Solo son posibles para los hombres excelentes. Esta es la intervención del héroe en la historia.
          El principal fallo en las concepciones cíclicas del tipo del Kali Yuga es pensar que existe un ciclo de decandencia ante el que hada se puede hacer, solo se puede esperar a que acabe el ciclo. Pero sí existe una intervención en el instante. Cuando se lleva a cabo una intervención en la historia se puede hacer en cualquier momento y los resultados de la acción son inmediatos. Segunda ley de la termodínámica: si echamos aire frío dentro de una habitación, no tenemos más remedio que echar aire caliente fuera; si en un sistema de vasos comunicantes empujamos en uno de los tubos, el agua no tiene más remedio que subir por otro; si algo sube, algo baja. Los resultados de la intervención están garantizados. Si en la sociedad empujamos por un lado, el sistema tiene que recoger el efecto en otro lado. A lo que cae hay que empujarlo (Nietzsche). Cuando más empujemos antes cae.
          Lo que ocurra en el futuro depende de la decisión y de la acción en el presente, depende de la lucha. La historia de un pueblo es la historia de su lucha y la historia de su lucha es la historia de sus héroes. La tarea es provocar un nuevo ciclo. Una tarea difícil. Pero cuanto más difícil y más peligroso más divertido. Como decía Diéneces: ¡Mejor, así pelearemos a la sombra!
        Nada más, gracias por vuestra atención
        Todo fluye
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Publicado por Eugenio Gil Borjabad
en
01:29   28 de Octubre de 2012

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