Las 12 horas, en Madrid… las 11 horas, en Islas Canarias…

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Pablo Pardo, desde Washington, D,C, USA, escribe “El embrollo del desfase horario en el planeta”, un artículo sobre los cálculos sobre los husos horarios del planeta Tierra. Se trata de un estudio del matemático italiano Stefano Maggiolo.
El citado artículo está tomado del diario “El Mundo”, de Madrid (10 de marzo de 2014). A continuación hirania89 reproduce íntegramente el texto, tras cuya lectura cabe hacer la siguiente pregunta: Los relojes españoles, en esta época invernal de 2014, están “atrasados” ó “adelantados” con relación a la hora del Meridiano de Greenwich (GMT).

¿Los españoles cenamos más tarde que en ningún otro país o en realidad cenamos a la misma hora que los otros, pero con el reloj atrasado? Ésa es la pregunta que se le pasó por la cabeza a Stefano Maggiolo, un matemático italiano de 29 años, durante una visita a Salamanca el año pasado. «Pensé: ‘Esta gente, ¿cena a las 10 de la noche por una cuestión cultural o porque tienen la hora mal?’», recuerda.

La sorpresa de Maggiolo es lógica. Los horarios españoles no tienen parangón en el mundo. En Colombia desayunan a las 7 u 8 de la mañana; comen a las 12 y media o 1 de la tarde, y cenan a las 7 u 8. En Estados Unidos se come entre las 12 y la 1, se cena entre las 6 y las 7 y media y, cuando uno tiene un empleo estable, dice que tiene un trabajo «de 9 a 5», en referencia a la hora a la que entra y a la que sale. Aunque pocos superan a los habitantes de Pekín y, en general, a los asiáticos, donde suelen desayunar a las 6 ó 7, comer a las 11 ó 12, y cenar a las 5 (eso sí, en el mejor estilo de Extremo Oriente, se pasan el día entero picando).

Hasta enero, Maggiolo no tuvo tiempo para desarrollar su proyecto. Pero entonces, gracias a ocho horas de trabajo, un mapa de Wikipedia y un sistema informático que permite emplear sombras y no solo píxeles, logró poner de manifiesto de forma gráfica -y también escrita, en un post para su blog- una tremenda realidad: no es solo que los españoles vivamos en la hora equivocada, sino que prácticamente toda la Humanidad está a destiempo.

El ser humano del siglo XXI vive o demasiado pronto o demasiado tarde. Maggiolo colgó su post, con mapa incluido, en Reddit, una red social tremendamente popular en EEUU, que destaca por la heterogeneidad de sus contenidos: desde porno amateur hasta chats con, por ejemplo, Barack Obama, o el director de la revista Foreign Affairs, Gideon Rose. La visión del desfase horario mundial provocó tal interés que tumbó el servidor de la web de los antiguos alumnos de Ciencias Exactas de la Facultad de Pisa, donde Maggiolo había estudiado .

ESPAÑA, CON RETRASO.

En el caso de España, el mapa deja poco lugar para las dudas: vamos con retraso. O sea, que no es que cenemos tarde, sino que nuestros relojes van atrasados. Los portugueses, por ejemplo, desayunan a las 7 u 8 de la mañana, almuerzan a la 1 y cenan a las 8. Si se tiene en cuenta que ellos van una hora por delante, resulta que los dos tenemos un horario bastante parecido.

La culpa es de Franco, que en 1942 decidió poner a España en la hora de la Alemania nazi, con la que entonces estábamos aliados. El dictador al menos nunca se molestó en cumplir su promesa de que «un millón de bayonetas españolas defenderán Berlín». Pero, a cambio, puso a su Ferrol natal a la misma hora que Nyireghaza, una localidad de Hungría situada a 3.000 kilómetros el línea recta hacia el Este. No es, entonces, que los gallegos cenen tarde, sino que cenan como si fueran húngaros. Incluso dentro del territorio español las diferencias son considerables. Según Maggiolo, el adelanto de Barcelona va 50 minutos más tarde que el sol mientras que Galicia pierde más de una hora y media.

Claro que nada es comparable a Xinjiang, la provincia más occidental de China, donde la diferencia entre la hora solar y la oficial es de nada menos que cuatro horas. Eso se debe a que China, pese a ser la cuarta nación más extensa del mundo, solo tiene una hora oficial: la de Pekín, que encima está situada en el extremo oriental del país, a casi 4.000 kilómetros de Xinjiang.

CONTROL POLÍTICO

La decisión de que los 1.350 millones de chinos se levanten, vean las noticias y cenen a la misma hora no es un capricho, sino una forma de reforzar el control político de Pekín. Y la falta de consideración hacia Xinjiang también parece relacionada con el hecho de que en esa región viven 30 millones de musulmanes que mantienen más vínculos culturales y étnicos con las repúblicas ex soviéticas de Asia Central que con el resto de China, y que simpatizan con un movimiento separatista que está semana causó 29 muertos en un atentado en un tren.

El resultado es que en Urumyi, la capital de Xinjiang, habitada en su mayor parte por la etnia han -el grupo mayoritario de China, cuyo asentamiento en esa provincia ha sido potenciado por las autoridades para cambiar la composición de la población- sigue la hora de Pekín. Pero, en Kashgar, que es el centro de la cultura uigur, pasan olímpicamente de las normas y viven dos horas por detrás.

Y es que el reloj es a menudo un instrumento de control político. Los 1.200 millones de habitantes de India también viven, todos, a la misma hora. Eso se debe a que, cuando ese país alcanzó la independencia de Gran Bretaña, decidió unificar sus tres husos horarios, para así fomentar la unidad nacional. En Argentina sólo hay un huso horario, pensado para favorecer a Buenos Aires. Consecuencia: en el noroeste argentino viven casi tres horas por detrás del sol. En algunas regiones de Siberia la diferencia es de tres horas y media, según Maggiolo, que trabaja en Google (aunque su blog no tiene relación con su empleo).

FÓRMULAS DECIMONÓNICAS

No está claro, sin embargo, que esas fórmulas decimonónicas vayan a sobrevivir al siglo XXI. En India hay propuestas para adoptar al menos dos husos horarios. En Estados Unidos, la economista Allison Schrager ha propuesto reducir las cuatro zonas horarias vigentes en la mayor parte del país a solo dos. Y en España el Parlamento también se ha planteando aplicar la hora portuguesa y británica.

La razón es que los husos horarios están empezando a costar dinero. Cuando fueron creados, en el siglo XIX, su importancia era relativa. En aquella época, la mayor parte de las sociedades eran rurales, y la gente se guiaba por el sol. Las horas oficiales se aplicaban sobre todo al tren y otros medios de transporte, y a ciertas actividades administrativas. Pero hoy nadie trabaja la tierra, y la hora oficial se ha convertido en una camisa de fuerza que controla nuestras vidas.

Lo cual nos devuelve a la pregunta que se hizo Maggiolo en Salamanca. ¿Los españoles somos así por la naturaleza o por el Caudillo Invicto?

Eso no está tan claro. Aunque lo que sí que es evidente es que a los no españoles, nuestros horarios les provocan una mezcla de fascinación y horror. Un ejemplo: la noticia más reenviada por los lectores de la edición online de The New York Times el 17 de febrero se titulaba España, el país de la cena a las 10 de la noche, se pregunta si es hora de ajustar de reloj.

COSTUMBRES PECULIARES

Los españoles, por nuestra parte, solemos replicar a esas críticas con nuestro tópico habitual: eso es algo cultural y, si cenamos tarde, es porque, como en España no se vive en ningún sitio. Es algo que también reconocen algunos extranjeros. La revista online de Washington Slate reaccionó al artículo de The New York Times con una pieza titulada España no debe cambiar sus horarios de comidas, pero nosotros sí tendríamos que hacerlo, en el cuestionaba la jornada laboral a la americana con un rotundo «¿alguien espera que una persona pueda ser productiva trabajando sin parar de 9 a 5?». Eso es, probablemente cierto. Pero también lo es que los españoles dormimos en 53 minutos menos al día que la media europea. Menos horas de sueño implican más propensión a la obesidad, diabetes, enfermedades cardíacas y depresión. Y, por nuestros peculiares horarios, tenemos jornadas laborales mucho más largas, pero también menos productivas que nuestros competidores.

Angels Valls, de la escuela de negocios Esade, declaraba hace poco a NPR -el equivalente de RNE en ese país- que el aspecto cultural de la vida a la española es capaz de derrotar a cualquier cambio horario: «En la práctica, hay raíces culturales que explican por qué trabajamos durante tantas horas. No basta con cambiar la hora».

De hecho, la ex ministra de Igualdad, Bibiana Aído, se quedó a cuadros cuando vio, en su nuevo puesto en la ONU, en 2011, que en Estados Unidos la gente come un sándwich o una ensalada delante del ordenador. Cambiar la hora en España no tiene por qué implicar que la tradicional comida de dos horas, con vino y café, vaya a ser sustituida por una frugal lechuga con tomate. Por ahora, lo único cierto es que, 38 años después de su muerte, Franco sigue viviendo en nuestros relojes y, a través de ellos, dirigiendo todo lo que hacemos y, sobre todo, a qué hora lo hacemos.
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FUENTE:
http://www.elmundo.es/ciencia/2014/03/10/531a3c08e2704e23248b4588.html
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NOTA DE HIRANIA89:

…A continuación… reproducimos un interesante artículo sobre el tema de los Husos Horarios y que explica las verdaderas causas por las que se adoptó en españa el hoso horario de Europa Central.

Mucho se habla últimamente de cambiar el huso horario para reponerlo al que correspondería a España según su situación respecto del meridiano de Greenwich, es decir, al UTC+0, que para eso el susodicho meridiano pasa por España: en otras palabras, de rebajar en una hora la que rige en nuestro país en estos momentos.

Para defender el cambio, un argumento de los aportados ha llamado particularmente mi atención. Uno que todos han hecho suyo y que nadie se ha atrevido a rechistar, como nos ocurre cada vez que un epiquerema incluye la palabra “Franco”, -sobre todo si ligado a la palabra “nazi”-, en un país que parece haber perdido toda capacidad de analizar su historia sin referenciarla al que un día llamaban todos “El Caudillo”.

El argumento es que la culpa del cambio de horario –y la de todos nuestros males, (como si dicho horario fuera un mal), y hasta de la crisis actual- la tuvo, una vez más, el “Generalísimo”, quien, naturalmente, sólo lo hizo para fastidiarnos, acomodando el horario español “al horario nazi”, faltaría más, argumento de una pobreza sólo acorde con la de esa LOGSE catastrófica que docentes y estudiantes aún se resisten a cambiar en la que constituye la mejor demostración de sus patéticos frutos.

Seamos serios, caballeros. Es verdad que alguna vez, también Franco cambió el huso horario español para imponer un UTC+1, cosa que hizo mediante Orden de 7 de marzo de 1940 y aún antes durante la Guerra. Pero lo cierto es que ninguno de los gobiernos de la democracia, entre los cuales el felipista (trece años) y el zapaterita (siete), hizo nada por revertir la situación, y bien al contrario, hasta la “agravaron”, añadiendo al desfase una hora más cada verano.

Pero es que, a más a más, tampoco era el de Franco el primer gobierno de España que adecuaba su horario al horario continental, pues medida tal la habían tomado ya los gobiernos de Alfonso XIII varias veces, la primera de ellas el 15 de abril de 1918, cuando Franco no era sino un comandantín que vivía plácidamente en Oviedo y Hitler no pasaba de cabo tomatero… Y lo que resultará aún más sorprendente a los que intentan convencernos del tono nazi de la medida…¡¡¡la II República, señores míos!!! ¡¡¡la mismísima II República!!! que lo hizo por decreto de 6 de junio de 1937, por cierto, cuando Hitler ya había dejado de ser cabo tomatero y, flamante canciller del Reich, se enseñoreaba de los Sudetes; para volver a hacerlo el 26 de marzo de 1938; nuevamente el 30 de abril para añadir aún una segunda hora al UTC; y por último el 29 de septiembre para volver a dejarla en UTC+1.

Meridiano de Greenwich

Por si todo ello fuera poco, la decisión española es la que adopta, por ejemplo, la mismísima Francia, a quién el meridiano de Greenwich le pasa por todo el centro durante muchos más kilómetros y con mucho mayor nitidez que a España y a Inglaterra. Un cambio de huso horario para ajustarlo al que se llama “horario central europeo” que en la vecina república han mantenido iconos de la más castiza y rancia izquierda, como Miterrand y aún hoy Holland… ¿tendremos que hablar también aquí de una secreta e inconfesable simpatía por Hitler? ¿Será una críptica y silenciosa complicidad filonazi, también, la que ha llevado a Holanda, Bélgica y Luxemburgo a observar, como España y Francia, un UTC+1, cuando en realidad les corresponde un democratiquísimo UTC+0 al modo británico?

Por similar razón a nosotros, es decir por adaptación a un huso que no es el propio aunque con diferente intención, también acomoda su horario Portugal, a quien correspondería un UTC-1 pero mantiene el UTC+0 británico, debido sin duda a la tradicional alianza política y comercial luso-británica que le ha garantizado su existencia como país, aunque la haya condenado, también, a la postración ante la Pérfida Albión y con toda probabilidad, al retraso económico que observa frente a Europa. Situación, por cierto, idéntica a la de Irlanda, que también debería observar un UTC-1 mientras en su lugar, prefiere plegarse al horario británico y seguir un UTC+0, a pesar de que Greenwich le quede muchos kilómetros al este.

Errónea o acertada, que el análisis de esa cuestión no es el objeto del presente artículo, la realidad es que la decisión española (y francesa, y holandesa, y belga, y luxemburguesa, y portuguesa, e irlandesa) de acomodar la hora UTC añadiéndole a la hora oficial una hora, no está relacionada ni con el nazismo, ni con Hitler, ni con nada que se le parezca, y en el caso de España, sí, y mucho, con la vocación netamente continental de nuestro país que se advierte también en otros muchos campos, como por ejemplo, el jurídico, donde España apuesta por el sistema continental de derecho frente al anglosajón, y sobre todo, el comercial, donde el comercio patrio con la Europa continental del UTC+1 multiplica por diez el comercio con la Europa insular del UTC+0.

¡Ah, y una última cosa! Puestos a ponerse puristas y a acomodar el horario español a lo que marca Greenwich separándose por fin del conocido como “UTC hitleriano” tan grato al sempiterno dictador presente en todas nuestras períocas, a su Galicia natal habría que rebajarle dos horas, situándola en un UTC-1 desde el UTC+1 en que se halla ahora, separándola de la hora del resto de la Península. Pero no se inquieten Vds., amigos lectores, que la majadería de separar la hora gallega de la del resto del país, también ha sido objeto de propuesta en esta maravillosa España de las autonomías y de la LOGSE. Y no ha de ser la última, se lo aseguro.

©L.A.
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Fuente:
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=32034

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